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¿Cómo afecta la COVID-19 a los niños?

Ahora que los índices de COVID-19 del condado de Miami-Dade han bajado durante las últimas semanas, las autoridades educativas locales están considerando la posibilidad de que los estudiantes regresen a las escuelas públicas el próximo mes, mientras que otros estudiantes ya han iniciado las clases en escuelas autónomas o privadas.

El Departamento de Salud de Florida informa que, según los datos al 23 de septiembre, un total de 56,614 menores de 18 años del estado han dado positivo para COVID-19 desde marzo, y la mayoría de los casos son niños de entre 5 y 10 años y adolescentes de entre 14 y 17 años. En el condado de Miami-Dade, donde 12,158 niños y adolescentes se sometieron a la prueba de detección del coronavirus, el 19 % dio positivo. En el condado de Broadway, la prueba se realizó a 7,865 niños y adolescentes, y el 16.4 % dio positivo.

Ahora que más niños y adolescentes se han contagiado de COVID-19 con el pico que ocurrió este verano, ¿han aparecido síntomas nuevos o distintivos de la enfermedad en los niños? Además, ¿difieren los síntomas entre los grupos etarios?

El Dr. Brandon Chatani, especialista en enfermedades infecciosas pediátricas y profesor asistente en Miller School of Medicine de University of Miami, respondió preguntas sobre el virus, sobre cómo está afectando a los niños y sobre cómo los padres pueden ayudar a mantener sanos a sus hijos. Ha tratado a pacientes jóvenes con COVID-19 desde el inicio de la pandemia y ha visto a más de 100 niños y adolescentes con la enfermedad hasta el momento, en especial en Holtz Children’s Hospital.

En los niños, es más probable que se presente congestión nasal, mientras que, en los adultos, lo más común es que se presenten tos y sibilancias. Todos presentan fiebre. No existe ningún umbral acerca del grado de fiebre podrían presentar, lo que dificulta la posibilidad de distinguir entre la COVID-19 y otras enfermedades virales. Por grupo etario, los niños de 10 años o más son más propensos a tener una forma más grave de la enfermedad, muy similar a los adultos. Tener fiebre durante más de tres días es muy preocupante en un niño. En esas circunstancias, deberían ser evaluados por un proveedor médico. Si la respiración se ha visto afectada, busque servicios de emergencia de inmediato.

¿Existen alguna forma de que los padres distingan entre los síntomas de COVID-19 y los de otras enfermedades?

Ahora que está por comenzar la temporada de gripe, será difícil determinar si una enfermedad es causada por COVID-19 o por influenza solo por los síntomas. Especialmente en el caso de los niños, quienes presentan síntomas más parecidos a los de la gripe, dependeremos de las pruebas para identificar al virus responsable.

Ahora que es probable que las escuelas públicas abran sus puertas pronto para las clases presenciales, respetar el distanciamiento social de seis pies podría ser difícil. Además de usar mascarilla, ¿qué pueden hacer los padres para ayudar a evitar que los niños contraigan COVID-19 en la escuela?

Los tres puntos básicos (lavarse las manos, guardar las distancias y usar una mascarilla) son las normas principales a seguir cuando se sale de casa. Dependerá de los padres asegurarse de que la escuela de sus hijos implemente tantas de estas prácticas como sea posible.

Además, es muy útil que los niños tengan la vacuna contra la gripe al día. Los padres deberían comenzar a programar sus citas ahora, para que se las coloquen antes de que comience la temporada de gripe. Ahora más que nunca, necesitamos implementar todas las estrategias que podamos para reducir la cantidad de niños infectados con gripe, porque simplemente no sabemos qué les sucederá a los niños que contraigan gripe y COVID-19. Además, es imposible saber qué tan graves serán las infecciones este año.

¿Qué sucederá durante el almuerzo cuando tengan que quitarse las mascarillas?

Ir a almorzar, ir al baño y salir al recreo son tres actividades que se han identificado como las actividades de mayor riesgo. Las escuelas deberán prestar especial atención para garantizar que las políticas y las prácticas en torno a estas actividades permitan las condiciones más seguras posibles. El almuerzo es un momento donde un protector facial podría ser muy útil, ya que es posible comer sin quitárselo, lo cual proporciona cierto grado de protección. Esto deberá analizarse con los directivos de la escuela antes de que comiencen las clases, ya que es un asunto que va a llevar algo de práctica. Por otro lado, el distanciamiento y el lavado de manos son las principales formas de mantenerse seguro durante el almuerzo.

¿Tiene algún consejo para hacer que los niños pequeños usen mascarillas?

Para esto, hay que seguir las tres P: paciencia, práctica y positivismo. Al hacer que el uso de la mascarilla forme parte de su vida diaria, la experiencia puede normalizarse. Al volverlo algo divertido y una fuente de refuerzo positivo, es más probable que los niños pequeños toleren la molestia a cambio de diversión o elogios.

Una vez que comiencen las clases, ¿existen formas de que los padres se protejan de la posibilidad de que los niños lleven COVID-19 a la casa?

Definitivamente, es muy útil tener una estrategia establecida para cuando los niños regresen a casa de la escuela. Esta será distinta en cada hogar. Existen algunas cosas que se pueden incluir como parte de la rutina. En primer lugar, considere que todos los objetos que salieron de la casa están contaminados (al menos durante 72 horas). Muchas mochilas pueden limpiarse fácilmente con productos de limpieza de uso habitual. En segundo lugar, ni bien lleguen a la casa, los niños deberán dirigirse al baño más cercano para desvestirse y ducharse. Además, los padres deben lavarse las manos después de manipular cualquier prenda, calzado u objeto que haya estado en la escuela. Las mascarillas están altamente contaminadas, especialmente la parte externa. Las mascarillas lavables deben lavarse a diario. Dicho esto, el nivel de transmisión de COVID-19 mediante objetos como ropa, mochilas o calzado es muy bajo. Por este motivo, recomendamos crear una rutina que sea razonable y fácil de mantener. Lo más importante es lavarse las manos y lavar las mascarillas inmediatamente al regresar a casa.

¿Hay información o investigaciones nuevas acerca de qué tan común es que los niños transmitan el virus a los adultos en casa, incluso si son asintomáticos? ¿Y acerca de la transmisión a otros niños en la escuela?

La información más reciente indica que el riesgo de que los niños asintomáticos transmitan el virus a los adultos en casa es bajo. Según la última edición de Pediatrics, en un estudio llevado a cabo por Geneva University Hospital, se descubrió que los niños constituyen una fuente de infección para la familia solo el 8 % de las veces.

Los niños de 10 años o más son similares a los adultos en cuanto a las probabilidades de transmitir el virus si están infectados, incluso si son asintomáticos. Lo mismo se aplica a la trasmisión de un niño a otro. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, en el caso de los niños que tienen síntomas, ahora sabemos que, si bien pueden seguir dando positivo para COVID-19 después de 8 a 10 días desde el comienzo de la enfermedad y más de 24 horas sin fiebre, ya no pueden contagiar a otras personas.

¿Tiene alguna sugerencia sobre cómo mantener saludables a los niños que optan por el aprendizaje virtual todo el año?

Desde la perspectiva de una enfermedad infecciosa, sigue siendo clave que los niños asistan a su visita pediátrica de bienestar anual y que reciban todas las vacunas recomendadas en tiempo y forma. Además, incluso si se quedan en casa, la vacuna contra la gripe es fundamental.

Para su salud socioafectiva, es importante que los niños sigan en contacto regular con sus amigos y familiares. Ahora más que nunca es momento de que los niños tengan un horario para conversar todos los días. La hora de la cena, por ejemplo, debería ser cara a cara, sin pantallas, y participativa para que los niños puedan expresarse.

Si se debe salir con un bebé o un niño pequeño que no usan mascarilla, ¿tiene alguna sugerencia sobre cómo protegerlos de la transmisión aérea?

Se recomienda reducir la exposición de los bebés y niños pequeños al mínimo. Si deben salir con un adulto, asegurarse de mantener el distanciamiento social será lo más importante. Como medida secundaria, existen protectores faciales, los cuales pueden agregar una capa de protección, aunque no al mismo nivel que una mascarilla, pero algo de protección es mejor que nada. Cubrir cochecitos o asientos para el auto también puede ofrecer algo de protección. Sin embargo, en definitiva, los padres deben tomar la decisión personal de riesgo y beneficio para la posible exposición.


Escrito por Janette Neuwahl Tannen. Originalmente publicado en News@TheU.


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