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Las caras de COVID-19: ¿Por qué importan las disparidades de color, ingresos y atención médica?

A veces, es difícil lograr que se preste atención a problemas que fermentan hasta que se desbordan. Las últimas noticias recientes sobre la gravedad de cómo la pandemia de coronavirus ha afectado a las personas de color en Estados Unidos son el ejemplo más reciente.

Un informe publicado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) el 8 de abril compartió datos que desde entonces han sido el tema de conversación del país. Los autores incluyeron datos de raza y etnia de 580 pacientes hospitalizados con COVID-19 confirmados por laboratorio. De estos individuos, el 33% de los pacientes hospitalizados eran de raza negra en comparación con un 18% de la comunidad y un 8% que eran hispanos, en comparación con un 14% de la comunidad.

Los datos de la ciudad de Nueva York también avalaron el hallazgo rotundamente.

Las tasas de mortalidad entre las personas negras/afroamericanas y las personas hispanas/latinas fueron sustancialmente más altas que las de los blancos o asiáticos. Los detalles de los hospitales de otras ciudades importantes hicieron eco de estos estudios.

Las personas de color y COVID-19

¿Hay un elemento genético en la disparidad? Es posible. Pero los autores de los CDC y otros profesionales de la medicina y la salud pública ya conocen las causas principales. Las diferencias en las condiciones de vida, los lugares de trabajo y los ingresos, las afecciones de salud subyacentes y el acceso a la atención son importantes; siempre han importado. ¿COVID-19? Es probable que solamente sea la catástrofe del momento que los trajo a la atención pública.

Ver el impacto de primera mano

Olveen Carrasquillo, M.D., es un experto nacional en salud de minorías, investigación participativa basada en la comunidad, acceso a la atención e intervenciones por parte de trabajadores comunitarios de salud. Como profesor de Medicina y Ciencias de la Salud Pública y jefe de la División de Medicina Interna General en University of Miami Health System, ha sido testigo vívido de los efectos de COVID-19 en las poblaciones en riesgo.

“Lo que también estamos viendo es que las instituciones de redes de seguridad que sirven a estas poblaciones vulnerables se están cerrando de manera desproporcionada. En el condado de Miami-Dade, aproximadamente una cuarta parte de todas las hospitalizaciones por COVID-19 se encuentran en el sistema de hospitales públicos de nuestro condado, Jackson Health System”, dice el Dr. Carrasquillo. “Al igual que en la mayoría de los desastres naturales y las epidemias, los más vulnerables son los más afectados. Esto incluye a las personas médicamente vulnerables y socialmente vulnerables: poblaciones de bajos ingresos, minoritarias y de tercera edad”.

El Dr. Carasquillo dice que los afroamericanos y las personas de color ya tenían más probabilidades de sufrir trastornos de salud preexistentes antes de que el coronavirus apareciera. Las afecciones como la obesidad, la diabetes, el asma y las enfermedades cardíacas ponen a esas poblaciones en aun más en riesgo cuando surge una nueva amenaza.

“COVID-19 ha agregado dos factores además”, dice el Dr. Carrasquillo. “Uno es que las poblaciones de bajos ingresos tienen más probabilidades de tener trabajos que no se pueden hacer de forma remota. Esto se suma a la amenaza de exposiciones virales. En segundo lugar, es menos probable que las personas pobres cuenten con seguros médicos o acceso a una atención médica de alta calidad. Por lo tanto, muchos esperan demasiado tiempo para hacerse la prueba o para buscar atención”.

Roderick King, M.D., es otro profesional de UHealth con un conocimiento vasto de las disparidades de salud en Estados Unidos. Se desempeña como decano asociado senior de Diversidad, Inclusión y Participación de la Comunidad, y como director del Programa en Ciencias de la Salud Pública, M.D./M.P.H. (doctorado en medina y maestría en salud pública, por sus siglas en inglés) de la facultad Miller School of Medicine.

“Lo que COVID ha hecho es amplificar todos los problemas para las poblaciones desatendidas y acelerar los malos resultados”, dice el Dr. King. “Siempre hemos conocido el problema de la diabetes y la hipertensión en las comunidades pobres y entre las personas de color, por ejemplo. Sin embargo, los efectos negativos a largo plazo de tales enfermedades podrían llevar décadas. Ahora estamos viendo que algunas afecciones crónicas de salud aumentan el impacto negativo a las pocas semanas de una infección por coronavirus”.

¿Cuándo cambiarán las cosas?

Según el Dr. Carasquillo, el tema de abordar de manera proactiva, en lugar de reactivamente, es que el desafíar a la disparidad en la salud no aparecía en el radar político de los últimos años. Cuando tales problemas se agravan por una despiadada epidemia viral, ¿puede moverse al primer plano la discusión pública? Él espera que sí. Sin embargo, mantiene una esperanza realista y cautelosa.

“Las prioridades han cambiado en nuestro País”, dice el Dr. Carrasquillo. “Ha habido un aumento en los incidentes raciales y en el sentimiento antiinmigrante. Hemos visto una tendencia en una mentalidad más como de “nosotros contra ellos”. Muchos programas de redes de seguridad han sido destruidos. En última instancia, nosotros como Nación debemos tomar una decisión: ¿Queremos mantener un sistema de salud desigual o no? él dice.

El Dr. King agrega que ha disminuido la inversión general en infraestructura y programas de salud pública durante años. Cuando cae el financiamiento total, el financiamiento para programas fundamentales de alta necesidad sufre aun más.

“Lo que COVID ha hecho es ampliar todos los problemas para las poblaciones desatendidas y acelerar los malos resultados”. – Dr. Roderick King.

La conversación académica nacional sobre las desigualdades en el cuidado de la salud comenzó hace menos de dos décadas, después de todo.

“Abordar las disparidades de salud de forma sistemática no se habló mucho antes de la publicación en 2003 de “Tratamiento desigual: confrontar las disparidades raciales y étnicas en la atención médica” por el Instituto de Medicina”, dice el Dr. King. “Todavía estamos buscando que nos escuchen”.

En el condado de Miami-Dade, la facultad Miller School of Medicine ofrece un posible rayo de luz.

A los médicos del mañana se les enseña no solo sobre medicina, sino también sobre los determinantes sociales de la salud. Se les enseña sobre políticas de salud pública y cómo los cambios futuros podrían ayudar a mejorar la atención a los más vulnerables. Y se colocan en el campo, dentro de las ubicaciones de Jackson Health, para ver y sentir el lado humano de por qué las políticas de salud son importantes.

“Estamos orgullosos de ser líderes en exponer a nuestros estudiantes a estos problemas tan reales”, dice el Dr. King. “La cantidad de tiempo de clase que podemos dedicar está limitada dentro de un plan de estudios de la facultad de medicina ya atiborrado. No se graduarán como expertos en salud pública. Pero al menos los haremos pensar en ello y en la diferencia que pueden marcar”.

 


John Senall es escritor colaborador de UMiami Health News. Es exdirector de comunicaciones del hospital y centro integral de cáncer.


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